La medida fue dispuesta por la Comisión de Comercio Justo de Japón. El foco apunta a posibles restricciones para acceder a soluciones de software cuando se alojan en servidores de nube distintos de Azure.
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Japón avanza con nuevas investigaciones contra gigantes tecnológicos.
La Comisión de Comercio Justo de Japón (JFTC, por sus siglas en inglés)) avanzó esta semana sobre la filial local de un peso pesado tecnológico: Microsoft. El pasado miércoles se realizó una inspección presencial en la sede en Japón, ante sospechas de una posible infracción a la ley antimonopolio.
La investigación apunta a prácticas que habrían obstaculizado a clientes que buscaban operar con servicios de computación en la nube desarrollados por competidores. «Estamos cooperando con la JFTC en sus solicitudes», dijo a AFP un portavoz de Microsoft.
La posible infracción sobre las leyes antimonopolio
El eje del análisis está puesto en Microsoft Azure, la plataforma de infraestructura y servicios en la nube del grupo estadounidense. Medios japoneses señalaron que la compañía habría configurado sus soluciones de software —entre ellas Microsoft 365— de modo tal que resultaran inaccesibles cuando se alojaban en servidores de nube distintos de Azure.
Microsoft azure
El eje puesto sobre restricciones a servicios utilizados fuera de la nube de Microsoft.
De comprobarse, la práctica podría constituir una restricción a la competencia en un mercado estratégico y en plena expansión, donde los grandes proveedores globales disputan contratos tanto con el sector privado como con organismos públicos.
Japón: los antecedentes antimonopolio con otros gigantes tecnológicos
La ofensiva de la Comisión de Comercio Justo de Japón no es un hecho aislado. En los últimos años, el regulador endureció su postura frente a las grandes tecnológicas internacionales.
En agosto del 2025, el organismo emitió una orden de cese y desistimiento contra Google. Según la comisión, la firma había impuesto condiciones contractuales a fabricantes de teléfonos con Android en Japón para que su tienda de aplicaciones quedara instalada de manera prácticamente automática.
El año pasado también quedó bajo la lupa la filial japonesa de Amazon. En ese caso, la inspección se originó en denuncias por un presunto abuso de posición dominante. De acuerdo con la CJLC, Amazon Japón utilizó su estratégica “caja de compra” (buy box) para presionar a vendedores a bajar precios y así reforzar su ventaja frente a otras plataformas de comercio electrónico.
En ese contexto, la revisión sobre Microsoft se inscribe en una tendencia más amplia: Japón busca marcar límites claros al poder de mercado de los gigantes digitales en su territorio, especialmente en segmentos críticos de la infraestructura digital de hoy, como la nube y los ecosistemas móviles.
