La Unión Industrial Argentina (UIA) y la consultora Accenture publicaron el primer diagnóstico nacional sobre Inteligencia Artificial en empresas, donde advirtieron que la adopción generalizada de estas herramientas resultará clave para elevar la productividad laboral. Según el estudio «Reinventarse con Inteligencia», la asimilación tecnológica aportará un crecimiento económico sostenido capaz de revertir el fuerte retroceso del sector.
El documento detalló la magnitud de este impacto al precisar que “la IA podría elevar la productividad laboral en 1,2 puntos porcentuales por año”. De concretarse, este avance logrará recuperar parte sustantiva del terreno perdido durante la última década, período en el cual la eficiencia del sector experimentó una caída promedio del 1,8% anual.
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En cuanto a la reconfiguración del mercado laboral, la investigación proyectó que “la automatización y la complementariedad entre personas e IA podrían transformar hasta el 38% del tiempo de trabajo actual” en la cadena de valor de las fábricas. El informe segmentó este fenómeno según el tipo de innovación: la «IA digital» afectará hasta el 63% de las tareas en industrias del conocimiento, mientras que la «IA física» —como la robótica— impactará en el 41% de la jornada en el ámbito manufacturero tradicional.
Solo una de cada tres empresas invierte en IA
Sin embargo, el relevamiento expuso un marcado rezago en la implementación a nivel nacional frente a este potencial transformador. Las cifras oficiales subrayaron que “solo una de cada tres empresas industriales en Argentina invierte en Inteligencia Artificial, principalmente en aplicaciones básicas”. De hecho, el texto advirtió que la adopción corporativa apuntó mayormente a la reducción de costos operativos, por encima de objetivos estratégicos vinculados al desarrollo competitivo.
Al analizar los obstáculos que frenaron la transformación digital, los resultados de la encuesta a líderes empresariales arrojaron que «el 70% señala que la comprensión de la tecnología constituye el obstáculo más relevante». Este profundo déficit de conocimiento general sobre la materia dificultó el diseño de estrategias claras para el mediano y largo plazo dentro de las organizaciones.
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A esta limitación se sumó una preocupante debilidad en el ecosistema informático corporativo. El reporte determinó que “solo el 15% de las empresas” alcanzó un nivel avanzado y consistente en sus sistemas de gestión, estandarización de procesos y almacenamiento en la nube. Además, los especialistas detectaron graves fallas en la protección de los datos, ya que el 36% de las organizaciones admitió no resguardar sus redes con ninguna solución de ciberseguridad.
Casos de éxito que promueven el uso de IA
Para sostener y analizar estos hallazgos, la presentación oficial contó con la voz de las autoridades institucionales. La CEO de Accenture Argentina, Sofía Vago, afirmó que “la inteligencia artificial y otras herramientas digitales pueden convertirse en aliados para mejorar procesos, fortalecer la competitividad y abrir nuevas oportunidades de innovación”. Por su parte, el presidente de la central fabril, Martín Rappallini, sostuvo: «tenemos futuro porque tenemos industria, y somos parte de la solución».
Para graficar la aplicación real de estas herramientas, el trabajo documentó casos de firmas locales que ya avanzaron en esta dirección. La compañía de indumentaria Prüne integró modelos predictivos para anticipar la demanda y optimizar la gestión de sus inventarios. En el sector siderúrgico, Ternium desarrolló un gemelo digital para mejorar la operación de un horno de arco eléctrico, mientras que AR Robotics diseñó vehículos autónomos para realizar inspecciones seguras en entornos de alto riesgo.
La urgencia por modernizar la matriz productiva quedó en evidencia frente a la coyuntura crítica que atravesó la industria nacional. Según los datos del INDEC correspondientes a mediados de marzo de 2026, el uso de la capacidad instalada fabril cayó al 53,6%, encadenando siete meses de retrocesos interanuales continuos. Frente a este enfriamiento, la reconversión tecnológica dejará de ser una simple innovación para posicionarse como un factor ineludible de supervivencia en el mercado.
