El as de la aviación alemana Hans Ulrich Rudel residió en Argentina entre 1948 y 1956, donde colaboró en el proyecto del avión a reacción Pulqui II. Su figura histórica y su paso por el país son analizados por investigadores.
El piloto alemán Hans Ulrich Rudel, una figura destacada de la Luftwaffe durante la Segunda Guerra Mundial, residió en Argentina entre 1948 y 1956. Durante su estadía, gran parte de la cual transcurrió en Villa Carlos Paz, Córdoba, asesoró a su compatriota Kurt Tank en el desarrollo y fabricación del Pulqui II, el avión caza a reacción icónico del primer gobierno peronista.
Rudel, nacido en 1916, fue uno de los pilotos más condecorados de la fuerza aérea alemana. Según el escritor e investigador Julio Mutti, autor de obras sobre el tema, a Rudel se le atribuye la destrucción de 519 tanques soviéticos y la participación en unas 2530 misiones de combate en el frente oriental, lo que le valió el apodo de ‘Águila del Frente Oriental’. Fue derribado en 30 ocasiones y perdió una pierna, pero continuó volando hasta el final de la guerra.
En su libro de memorias ‘Entre Alemania y Argentina’, Rudel expresó su atracción por el país, mencionando al entonces presidente Juan Domingo Perón, quien había sido agregado militar en Alemania antes del conflicto. Durante su residencia, Rudel también practicó deportes como esquí, tenis y andinismo.
Julio Mutti señala en sus investigaciones que Rudel creó en Argentina una organización para asistir a alemanes convictos por crímenes de guerra. Asimismo, destaca un vínculo histórico curioso: en la misma unidad aérea donde Rudel sirvió, el Schlachtgeschwader 2 Immelmann, también formaba parte el suboficial Jurgen Schütze, nacido en Buenos Aires, quien falleció en combate en 1943.
La figura de Hans Ulrich Rudel continúa siendo objeto de estudio histórico por su desempeño militar y su posterior actividad en Sudamérica, en el contexto de la migración de técnicos y especialistas europeos a la Argentina en la posguerra.
