Conocida como ‘shoulder width reduction’, esta intervención quirúrgica busca alterar la silueta superior del torso mediante la extirpación de un segmento óseo. Se practica en distintos contextos, incluidos procesos de afirmación de género.
La reducción de clavícula, o ‘shoulder width reduction’, es un procedimiento quirúrgico que consiste en extirpar un segmento del hueso de la clavícula para reducir el ancho de los hombros. El resultado es permanente y puede alcanzar una reducción de entre dos y tres centímetros por lado, generando un cambio visible en la silueta del torso superior.
La cirugía no es nueva y se realiza tanto en mujeres cisgénero que buscan una silueta más estrecha como en mujeres trans, para quienes la anchura de los hombros suele ser uno de los rasgos físicos más difíciles de modificar con hormonas. A diferencia de otras características, la estructura ósea no responde a la terapia hormonal. Por ello, para muchas personas en proceso de transición, esta intervención puede representar un paso significativo hacia una imagen corporal más alineada con su identidad.
En ese marco, el procedimiento forma parte de lo que se conoce como feminización corporal: un conjunto de intervenciones quirúrgicas orientadas a modificar la estructura física. También existe la versión inversa, el alargamiento de clavícula, indicado para hombres trans que buscan hombros más anchos, aunque es una práctica menos frecuente.
La intervención se realiza bajo anestesia general y dura entre una y dos horas. El cirujano practica una pequeña incisión sobre la clavícula, reseca el fragmento óseo calculado y fija los extremos restantes con placas y tornillos metálicos. Tras la operación, el paciente debe usar cabestrillo durante dos semanas, evitar el ejercicio por al menos seis y esperar hasta cuatro meses para ver los resultados definitivos.
No está exenta de riesgos. Al tratarse de un hueso central en la mecánica del hombro, una resección excesiva puede comprometer la movilidad del brazo. Por eso los especialistas establecen un límite conservador: no superar los 3,5 centímetros de extracción por lado. Más allá de ese umbral, los efectos sobre la función articular no están suficientemente estudiados. Los cirujanos capacitados para realizarla son escasos a nivel mundial, lo que la convierte en un procedimiento de nicho, técnicamente exigente y lejos de ser una práctica masiva.
